Hemeroteca

"Me siento fatal, muy cansada, triste, y siento que se están burlando de nosotros"

Al principio, en el Hospital Río Carrión de Palencia, donde yo trabajo en una planta de hospitalización, los casos estaban aislados en la planta de neumología.

Un día un paciente nos dijo que había estado en contacto con una persona positiva. No sabíamos cómo actuar, no teníamos material. La compañera de noche (con un familiar incluido en un grupo de riesgo) pidió una mascarilla FPP2  a la supervisora y se la negó. Al día siguiente a este paciente le dieron el alta, nos dijo llorando que no estábamos preparados para el Covid, que lo habíamos tratado como un apestado. Esta persona llevaba muchos días en nuestra unidad, era una persona muy agradable y todavía cuando pienso en él siento que no actuamos como buenos profesionales. Nos faltó información, protocolos de actuación, epis… Parte del personal nos poníamos mascarillas quirúrgicas, aunque nos dijeran que no era necesario, que alarmábamos a la gente.

El primer día que abrieron una de las plantas Covid me enviaron a reforzar la noche. Me encontré con compañeras desesperadas, alguna llorando de impotencia (no lo he podido olvidar). Tenían pacientes sospechosos y positivos y habían estado entrando con mascarillas quirúrgicas, faltaba material. Nos dieron epis para el turno de noche. Mis compañeras me enseñaron a ponérmelo y a quitármelo. Lo hicimos lo mejor que pudimos utilizando el sentido común, ya que no había recibido ninguna formación. Cuando me fui a casa estaba agotada.

Con la excusa del estado de alarma me he sentido maltratada, nos han cambiado turnos por necesidades del servicio, nos han quitado días a los que teníamos derecho, nos han movido de nuestros puestos de trabajo… Todo lo contrario de lo que necesitábamos para trabajar seguros y tranquilos. Mi planta se convirtió en planta Covid. Siguieron días de angustia, incertidumbre, cada día cambiaban los protocolos.

Los primeros días fueron duros. Cada vez que iba a trabajar pensaba que me iba a la guerra. Tenía miedo de contagiarme y de contagiar a mi familia.

Después de unos días, trabajando juntos, en equipo, lo llevábamos mejor, más tranquilos y organizados. Intentando que no se sintieran los pacientes tan solos.

Me siento fatal, muy cansada, triste, que se están burlando de nosotros. Las batas desechables antes de ponerlas ya se han roto, lo mismo con guantes y mascarillas quirúrgicas. Nos informan que algunas FPP2 no nos protegían. No sabemos si somos positivos asintomáticos; a los privilegiados que nos han hecho el test nos han dicho que no es muy fiable. A esto añadimos el estar en casa todo el día con mascarilla, durmiendo en una habitación sola. A dos metros de la familia sin poder darles un abrazo. Intentando que ellos no se den cuenta lo que estás sufriendo.

Siendo planta limpia han salido varios pacientes positivos. Han subido de preventiva a darnos una charla, pero no nos han hecho un test fiable.

Relato de una enfermera del Hospital Río Carrión (Palencia)