Laboral

Concentraciones contra las agresiones que sufren las enfermeras

El Sindicato de Enfermería exige actuaciones urgentes a las diferentes administraciones para evitar nuevas agresiones y que estas se normalicen dentro del SNS.

La conflictividad en los centros sanitarios ha aumentado en los últimos años y representa una gran preocupación para SATSE, por lo que hemos convocado y nos hemos unido a diferentes concentraciones en repulsa de estos hechos que se han organizado en las puertas de hospitales y centros de salud. También condenamos cada caso a través de las redes sociales y los medios de comunicación para que la sociedad sea consciente de los episodios de violencia a los que se enfrenta cada día el personal sanitario.

Durante el mes de junio enfermeras, enfermeros y otros profesionales sanitarios han vuelto a sufrir agresiones por parte de los pacientes, así como de sus familiares o acompañantes.

En Castilla la Mancha una enfermera y una médica fueron agredidas verbalmente por los familiares y vecinos de un paciente al realizar una visita domiciliaria. Recibieron insultos y ofensas.

En Terrasa, debido a las complicaciones surgidas en un parto, ocho profesionales sanitarios entre los que se encontraban enfermeras fueron agredidas por los acompañantes.

A mediados del mes de junio, en Malaga, una enfermera del equipo SUAP sufrió una agresión física a manos de un paciente que sufría agresividad debido a un consumo excesivo de tóxicos.

La primera semana del mes de junio, en el Centro de Salud Garrucha, en Almería, también se produjo una agresión física y verbal al personal de enfermería.

Urge poner en marcha medidas

El Sindicato de Enfermería considera urgente el abordaje las agresiones en el ámbito sanitario y la importancia de mejorar las condiciones de trabajo y la seguridad para los profesionales de la salud. En este sentido, en el año 2018, el sindicato promovió una ley específica contra las agresiones que continúa en manos del Ministerio de Sanidad, las Comunidades Autónomas y los partidos políticos.

Además, SATSE continúa informando y sensibilizando sobre este problema en su campaña #StopAgresiones: Nada justifica una agresión.


 

Violencia en auge

Aunque no todas las comunidades han publicado aún el listado oficial de agresiones al personal sanitario de 2023, un simple vistazo a los datos de aquellas que sí lo han hecho nos demuestra que la lacra de la violencia y las agresiones, lejos de aminorar, crece cada año.

El pasado año se registraron en Andalucía un total de 1.564 agresiones, de las cuales 287 han sido agresiones físicas y 1.277 no físicas.

Las enfermeras y enfermeros de las Islas Baleares fueros atacados física o verbalmente en 369 ocasiones, lo que les convierte en la profesión sanitaria que más agresiones ha sufrido en el archipiélago.

En Canarias se incrementaron en un 75% los casos de agresiones al personal de enfermería del SCS con un total de 153 agresiones respecto a las 86 registradas en 2022. 

En la Región de Murcia, los enfermeros fueron los profesionales sanitarios más agredidos en 2023 en Especializada, sumando 92 agresiones, y los segundos en Atención Primaria, por detrás de los médicos. 

Las enfermeras fueron la categoría profesional de SACYL que más agresiones padecieron, con 232 agredidas en Castilla y León en 2023.

En 2023 el 80% de las enfermeras que trabajan en Navarra habían sufrido alguna agresión, y los ataques a enfermeras aumentaron un 15% situándose en 199 durante el pasado año.

Cantabria registró un total de 80 agresiones contra los profesionales de enfermería, todos ellos de carácter verbal.

En Castilla la Mancha, durante los tres primeros trimestres del año, 82 enfermeras sufrieron algún ataque por parte de sus pacientes o acompañantes.

La Rioja reportó 50 agresiones a enfermeras durante el año 2023.

La ciudad autónoma de Ceuta solo denunció dos ataques a enfermeras, uno físico y otro verbal.

Estos datos son solo la parte visible de este problema, los casos que se denuncian, pero son muchas las agresiones que enfermeras, enfermeros, fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios dejan sin denunciar y, por tanto, no pueden cuantificarse oficialmente.